Ella soy yo

Ella soy yo

Ella soy yo, Cristina.

Seguramente, un año atrás, no habría puesto esta foto como tarjeta de presentación. “¡Qué fea! ¡Qué gorda! ¡Qué cara la mía!” habría pensado. Y si tu pensaste lo mismo que mi antigua yo hubiera pensado, es probable que estés en el mismo lugar que yo estaba hace un año. ¡Querrás saber por qué lo digo!

 

Estoy tratando de ordenar mis oraciones para ser breve, pero hay tantas cosas que quiero compartir de mi año de transformación que espero lleguen a ser inspiración para más personas.

 

En primer lugar, quiero dar las gracias a Dios por quererme tanto y por mandarme a las personas correctas en el momento correcto y una de esas personas es Miguel Bran. Estaré, y se lo digo siempre, eternamente agradecida con él.

 

Al convertirme en mamá, como a muchas mujeres, mi cuerpo cambió, mi autoestima desapreció y me perdí a mí misma cuidando a mi hijo. Seguí trabajando y haciendo lo que, según yo, en aquel entonces me hacía feliz. Al enterarme que sería mamá por segunda vez y que sería una niña, quise trabajar en mi autoestima porque sabía y sentía que no estaba bien verme y tratarme mal. No quería que mi hija (por ser mujer) sintiera lo que yo sentía en ese momento y quería en cambio ser ejemplo para ella. Allí empecé a “cuidar” de mí. Me pintaba más seguido las uñas, me arreglaba un poquito y empecé a comer mejor con lo que había aprendido antes en miles de dietas que había tratado de seguir. Nació mi hija y me volví a ver mal frente al espejo, mi cuerpo estaba peor y aún estaba lejos de ser lo que quería ser como modelo de mujer para ella. Me inscribí en secreto a ThriveFit porque quería dar resultados a los demás, que de la noche a la mañana me vieran como otra. En pleno programa y durante un momento de adversidad por asuntos de trabajo, económicos y de salud, me enteré que estaba embarazada otra vez. Dejé ThriveFit por puras excusas, me daba náusea el agua pura, tenía antojos... pero más que por excusas, porque no era mi momento, pienso yo. Mi segunda hija nació y vino a traerme paz en medio del caos y a recordarme lo que un día me había propuesto: ser ejemplo de mujer, ahora, para mis dos hijas.

 

Tiempo después, como buena fan de Miguel, me gané una sesión de Coaching. Recuerdo el día de nuestra sesión con muchos nervios, ¡hablaría por video llamada con Miguel! “¿Qué le iba a decir?” “¿De qué se trataba eso del Coaching?” Esa fue la llamada que cambió mi vida.

 

Él estuvo para escucharme, no recuerdo qué le dije, pero sí recuerdo que no me vendió ningún programa de los muchos que tiene, y eso me gustó.

 

Días después, seguí investigando de su empresa y me topé con el top de top de sus cursos: PN Coaching con video sesiones. Económicamente no era el momento para tomar el programa, pero volví a recordar lo bueno que fue lo poco que pude hacer de ThriveFit, recordé mi promesa para mis hijas y decidí inscribirme. Lo hice un viernes y el lunes arranqué.

 

Dije que sería breve, así que lo qué pasó durante el año lo resumiré como: ¡una transformación completa de vida!

 

 

Ella sigo siendo yo, Cristina, un año después.

La mayoría de personas que me ven se preguntarán cuánto perdí, pero si ponemos en una balanza las cosas que perdí y las que gané, no alcanzaría el espacio para poner lo mucho que gané. ¡Me gané a mí misma! ¡Gané el poder de decidir por mi vida!

 

Un año de transformación lo resumo en tomar el control de mi vida, de mis acciones, de mis relaciones, de mis sueños y metas, de mis emociones y mi felicidad. ¿Notas la expresión de mi cara en la foto?

 

Varios meses antes que terminara mi programa de PN tenía nervios por saber qué sería de mí sin el programa, pero conforme iba avanzando al “final” me di cuenta que este es apenas el inicio. Más allá del aspecto físico que está lejos de ser el de una modelo de revista y no pretendo que así lo sea, es el cambio emocional y la madurez ganada.

 

Aún falta un gran camino por recorrer porque este no es más que el inicio de vivir una vida plena y saludable. Nada de esto hubiera sido posible sin uno o, mejor dicho, varios momentos de oscuridad en mi vida y sin la orientación de Miguel, por ser mi inspiración cada día y por brindarme a través de las sesiones de Coaching las herramientas necesarias para ser esa nueva Cristina que luego de haber cambiado física y emocionalmente está lista para devolver un poco de lo mucho que recibió hasta ahora.

 

Hoy puedo afirmar que soy feliz y me siento sana en todo aspecto. Que he encontrado mi Propósito de vida y que lo estoy viviendo ya. Me levanto cada mañana dando gracias a Dios por un día más de vida, motivada, inspirada y con una gran carga de energía que las clases de NOW me aportan. Al final, el cambio que en un inicio quise hacer para los demás, lo hice por mí y ese fue parte del éxito. ¡Trabajar en mí!

 

Si tu estás leyendo esto y has llegado hasta aquí, al final, quiero que sepas que una foto no te define, que la balanza no sabe leer lo que hay en tu corazón y que Dios te ama más de lo que te imaginas. Si yo lo logré, que soy una persona normal, mamá de 3, esposa y sin ningún súper poder hasta donde yo sé, tú también lo puedes lograr. Pon tu felicidad y tu salud en primer lugar y verás como el resto se acomoda a tu favor.

 

Para cuidar de los demás, debes primero cuidar de ti

- Cristina Sierra

Cristina Sierra

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