La educación no se fuerza

La educación no se fuerza

Es normal que pasando ya un poco más de tres meses de cuarentena, de mamá pulpo y de home-school, tus hijos estén rechazando la idea del “cole en casa”. En primer lugar, siéntente tranquila porque no sólo a ti te pasa, en segundo lugar, reconoce que el ambiente que le ofrecen a tu hijo en el colegio nunca será el mismo del que le puedes ofrecer en casa. Es posible que hayas destinado un rinconcito para el cole en casa o que lo estén improvisando, que hay días que se estudia en pijama, y todo esto está bien, no digo lo contrario.

Quiero que hoy entiendas y te reconozcas el arduo trabajo que vienes haciendo. Un trabajo sin paga económica pero sí visible: tus hijos están aprendiendo, no han parado de estudiar-aprender, y TÚ LES ESTÁS ENSEÑANDO. Claro, es probable que tengas ayuda del colegio, pero, ¿cómo haces para atraer la atención de tu hijo? ¿Cómo haces que se siente y te escuche repetirle la fecha todas las mañanas? ¿Cómo haces para que se concentre cuando atrás están sus hermanitos jugando a carcajadas o papá en una video llamada en donde hablan fuerte, pero ustedes, en el cole en casa, ¡no pueden hablar fuerte! Cuéntame en los comentarios a qué cosas te has enfrentado en este cole en casa.

Si algo quiero que te quede de este artículo, es que si bien la educación no se fuerza, como mamá, hay un poco de ti que sí lo quiere hacer, porque quieres que tu hijo sobresalga, quieres que aprenda y que cuando sea mayor se pueda valer por sí mismo por los conocimientos que obtuvo de pequeño y a lo largo de su vida. Pues te cuento algo, eso que quieres forzar, ¡lo puedes hacer por medio del juego! ¿Quieres saber cómo? 

El juego: una herramienta didáctica

Los niños nacieron para jugar, a veces yo tampoco entiendo cómo pueden estar tan cansados y querer jugar, ¡cuando yo como mamá si estoy cansada sólo quiero dormir! ¡Pero así son ellos, son niños!

Ahora te daré algunos consejos de cómo forzar la educación sin sentirte mamá controladora, o como que le estuvieras metiendo libros de estudio al cerebro con jeringa.

  •  Reconoce qué área deseas reforzar.
    1. Para ello puedes guiarte de las materias que tu hijo está recibiendo en el colegio y necesita reforzar o simplemente no le inspira a trabajar porque se lo mandan y hay que hacerlo.

    2. ¿Qué intereses tiene tu hijo, habla mucho de algún tema? Fíjate si le gusta repasar temas de estudio a la hora de jugar. Por ejemplo, hablar de números al jugar a la tiendita (aunque no tenga lógica los precios que le ponen ni la suma cuando recibe billetes de juguete).

    3. Escribe en un papel, o en tu mente, qué concepto vas a reforzar: en matemáticas: los números. Quiero que sepa contar del 1 al 10 sin que se salte el bendito 8 todo el tiempo.

  • Elige un material diferente a lo que ya tiene porque esto lo creará sorpresa, le darán ganas de querer tenerlo.
      1. Debes poner reglas. Estos Orbeez se jugarán con mamá para hacer esta actividad. (Y es aquí donde viene tu súper actividad de mamá-maestra).

      2. Si seguimos con el ejemplo de contar del 1 al 10 pondrás a crecer un poquito de Orbeez, ¡no muchos porque si no llegarán a contar hasta el 1000!

      Puedes iniciar pidiendo a tu hijo que haga grupitos de 10 y los coloquen en canastas como los mini Bilibo, por ejemplo.

      1. Algo muy importante es que dejes que él haga todo, no te metas, recuerda, tú ya sabes, es él quien está aprendiendo. Si se equivoca, no pasa nada, a veces vale dejarle pasar los pequeños errores porque llegará su momento en que se le iluminará la mente y él mismo reconocerá que se equivocó. Se sentirá mejor de reconocer él mismo su error y lo aprenderá para toda la vida, que si eres tú quien le repite sus errores una y otra vez.

        (Imagina cómo se sentiría si el reconoce su triunfo, a pesar de haberse equivocado un montón de veces. Ahora imagina cómo se sentiría si tú le vives repitiendo su error y aún así, el no aprende a reconocerlo por sí mismo. ¿Ves la diferencia?)

      2. Una vez verificado, ayúdale a contar del 1 al 10, en voz alta, en uno, dos o todos los idiomas que esté aprendiendo (lenguaje). Hablen de colores (lenguaje), experimenten con ellos y mezclen primarios, secundarios, etc... (arte y ciencias). Más que enseñarle que amarillo más rojo es naranja permítele que lo descubra. Hazle preguntas para que se interese en el proceso.

      3. Ahora volvamos al conteo... Pídele que revuelva y vuelva a hacer grupos de 10 pero esta vez sólo con azules o sólo con rosados y que, conforme los vaya seleccionando, los vaya contando en voz alta.

        ¿Ves cómo puedes reforzar sin que se sientan forzados? Claro, si tu hijo se cansa, para. Porque entonces sí lo estarás forzando. Recuerda que un niño no va a aprender si no tiene abierta la ventanita de su cerebro para aprender. Para ello, debes asegurarte que esté durmiendo bien y las horas requeridas por su edad, que esté comiendo bien, que reciba la atención que necesita de ti como mamá o de algún otro cuidador.

        Espero que mis consejos y consuelo (de que no sólo en tu cole no quieren estudiar, a nosotros nos pasa seguido, pero pausamos y luego seguimos) te hayan servido de guía para animarte a hacer tus propias actividades de mamá-maestra. Al final, todas queremos lo mejor para nuestros hijos.

        ¡Me encantará leer tus comentarios sobre lo que te está costando y qué ideas tienes para mantener entretenidos a tus hijos jugando al mismo tiempo que aprenden! Deja tus preguntas para que entre toda la comunidad nos podamos ayudar.

        Cristina
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